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Mariangeli Robinson: “No vine a buscar un hogar, Pittsburgh me encontró a mí”

Comunicadora de alma y creadora por vocación, Mariangeli descubrió en las redes sociales un escenario para conectar, inspirar y empoderar. Su historia es una prueba de que la autenticidad, la fe y la esperanza pueden convertir cualquier comienzo en un nuevo vuelo

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En Te Lo Cuento News quisimos conversar con Mariangeli Robinson, una creadora venezolana que ha conquistado corazones desde Pittsburgh con su autenticidad, su fe y su mensaje de empoderamiento. Su historia representa la de muchos migrantes que, lejos de casa, han encontrado en la comunicación y las redes sociales un puente para inspirar, conectar y construir comunidad.

Desde su llegada, Mariangeli ha dejado una huella visible: fue nominada a los premios Best of Burgh 2024, convirtiéndose en la única latina reconocida en esa categoría, y ha sido destacada por una revista latina local por su trabajo y compromiso con la comunidad. Además, ha colaborado con marcas como McDonald’s, consolidando una trayectoria que combina pasión, disciplina y propósito.

Su historia no comienza en Pittsburgh, sino en Venezuela, donde forjó sus primeras experiencias en el mundo del espectáculo: estudió oratoria, voz, matiz y dicción, y se formó en radio, baile y modelaje, acumulando más de ocho años de trayectoria artística antes de dar el salto hacia nuevos horizontes. Hoy, desde Pittsburgh, continúa transformando su voz en inspiración y su historia en ejemplo de resiliencia.

Foto: Jonathan Alejandro

En la ciudad del acero

¿Qué te llevó a elegir Pittsburgh como tu nuevo hogar y cómo fue ese proceso de adaptación?
Pittsburgh me eligió a mí, Dios me trajo hasta esta cuidad maravillosa para que se convirtiera en mi hogar. Llegué buscando un lugar donde pudiera sembrar mis sueños y encontré una ciudad que, aunque fría en invierno, tiene un calor humano que sorprende. Adaptarme fue un viaje de valentía: aprender a empezar desde cero, a transformar la nostalgia en impulso y a ver en cada reto una oportunidad de florecer.

¿Cómo empezó tu interés por las redes sociales? ¿Recuerdas el primer momento en que pensaste “esto es lo mío”?
Siempre he sentido que nací para comunicar. Vengo de la radio, de hablarle a personas que quizás nunca vería, pero que podía tocar con mi voz. El día que descubrí que las redes me daban ese mismo poder, pero con la posibilidad de mostrar mi cara, mis gestos y mi mundo, supe que era mi escenario.

Cuando llegó la pandemia entendí aún más la magia de un video. Recuerdo que grabé uno con un mensaje muy especial: “En estos tiempos en donde el caos se ha apoderado del mundo, no permitas que se apodere de ti. Disfruta esta cuarentena al máximo y haz esas actividades en casa: prepara el plato que tanto has deseado probar, termina por favor ese libro que no has terminado de leer, ¿por qué no conoces a tu familia? ¿y por qué no también te conoces a ti? Yo soy Mariangeli Robinson, quédate en casa y contágiate de las buenas vibras”.

Ese video tuvo un impacto tan positivo que me marcó profundamente. Ahí entendí que mi voz podía inspirar, que podía transformar la manera en que otros miraban su realidad. Fue como encender una luz interna: esto es lo mío, aquí puedo volar. Desde entonces supe que este camino no era solo un gusto, sino mi propósito.

Si miras atrás, ¿cuál fue el reto más grande al comenzar y cómo lograste superarlo?
El reto más grande fue empezar en soledad, con dudas externas y miedos internos. Lo superé recordándome que los sueños no se negocian: se defienden. Cada tropiezo lo convertí en una lección, cada crítica en combustible.

Aun así, desde la distancia mis padres y mi familia siempre vieron en mí esa estrella, y su fe se convirtió en mi mayor impulso. Gracias a ellos aprendí que los sueños son más fuertes cuando alguien los mira contigo, que la fe y la constancia son los cimientos invisibles de cualquier éxito.

 

Foto: Isabela Pantoja

 

Trayectoria en redes sociales

¿Qué te motivó a trabajar en redes sociales no solo como entretenimiento, sino como un espacio para ayudar y empoderar a los demás?

Creo profundamente en el poder transformador de la comunicación. Para mí no se trata de que mi voz sea solo un eco en medio del ruido, sino un puente que conecte, inspire y acompañe.

No busco acumular seguidores, busco sembrar semillas: de confianza, de motivación, de posibilidades. Sé lo que significa sentirse perdido en un lugar nuevo, empezar desde cero y no saber por dónde avanzar. Y es precisamente desde esa experiencia que entendí que mi voz podía ser más que entretenimiento: podía convertirse en una herramienta para inspirar, motivar y recordarle a otros que también pueden abrirse camino y crecer.

¿Sientes que tu identidad venezolana influye en el contenido que creas? ¿De qué manera?
Muchísimo. Mi identidad venezolana es mi brújula. Está en la alegría con la que hablo, en el color de mis ideas, en mi resiliencia. Ser migrante me enseñó que las raíces no limitan, sostienen. Y cada video es también un homenaje a mi tierra y a todos los que, como yo, llevamos nuestro país en el alma.

En un mundo donde todo el mundo quiere “ser visto”, ¿qué crees que hace auténtico tu trabajo en comparación con otros?
Lo auténtico nace cuando no corres detrás de la perfección, sino de la verdad, de la esencia. Yo no quiero mostrar una vida de escaparate, sino un viaje real, con caídas y levantadas. Mi autenticidad está en abrir las puertas de mi proceso y en invitar a otros a creer que, aunque no todo sea fácil, siempre es posible.

Foto: Isabela Pantoja

Impacto y comunidad

¿Qué historias o mensajes de tu comunidad te han marcado más?
Los que me dicen: “Gracias a ti me animé a empezar”. Esas palabras me recuerdan que no hago esto sola, que somos una comunidad que se empuja y se inspira mutuamente.

¿Tienes algún ejemplo de alguien que te haya escrito o contado que tu contenido le cambió algo en su vida?
Sí, una chica me contó que después de ver mi contenido se animó a dar el primer paso en crear contenido propio. Se dio permiso de hablar sobre aquello que no podía expresar con nadie y empezó a encontrar su nicho. Eso me conmovió profundamente, porque entendí que no era solo un video: era un impulso para que alguien se atreviera a mostrar su voz y su esencia. Saber que puedo inspirar a otros a ser auténticos y valientes es, sin duda, una de las mayores recompensas de mi trabajo.

¿Cómo defines “empoderar” en tu día a día?
Empoderar, para mí, es recordar a otros lo que ya son capaces de hacer. Es tender una mano, compartir una historia y decir: “Tú también puedes”.

Toque humano y personal

¿Quién fue tu mayor apoyo cuando decidiste dedicarte a este mundo?
Mi mayor apoyo fue mi fe, pero también mi familia. La constancia me sostuvo cuando las dudas eran más grandes que las certezas, la esperanza me dio fuerza para seguir soñando y la resiliencia me recordó que incluso en la soledad, uno puede florecer. Mi familia estuvo ahí, creyendo en mí y en mis sueños, acompañándome en cada paso. Juntos, la fe, la constancia, la esperanza, la resiliencia y el amor familiar se han convertido en mis compañeras más fieles en este camino.

En los momentos en que dudaste de ti misma, ¿qué te sostuvo?
Me sostuvo el recuerdo de por qué llegué aquí: para abrir camino y dejar huella. También me sostuvo la comunidad que, Paso a paso, fui construyendo; porque con cada mensaje y palabra de aliento me recordaban que mi voz estaba llegando justo a donde tenía que llegar.
Hubo momentos muy duros, como cuando hackearon todas mis redes sociales y recibí amenazas que buscaban hacerme sentir que ya no había un lugar para mí en Pittsburgh. Pero entendí que, si alguien quería silenciarme, era porque estaba brillando más de lo que yo misma alcanzaba a ver. Eso me llenó de valor. Y fue gracias al apoyo incondicional de mi comunidad que pude levantarme, seguir y reforzar mi propósito.

¿Qué extrañas más de Venezuela y cómo lo mantienes vivo en tu vida aquí?
Extraño ese calor de mi tierra, esa cercanía que te arropa incluso en los momentos más simples. Extraño el sonido de una gaita en diciembre, el olor de un pabellón recién hecho en la cocina, y por encima de todo, la motivación y la presencia de mi mami y mi papi. Sus abrazos siempre fueron mi refugio, y nada se compara con las inigualables arepas de Mamá Margarita ni con las carcajadas de Papá Juan, que todavía resuenan en mi memoria con alegría.

Aquí en Pittsburgh lo mantengo vivo creando pedacitos de Venezuela en mi día a día: desde la música que pongo en casa, hasta los sabores que preparo en mi mesa. Pero, sobre todo, compartiendo esa esencia, esa alegría tan nuestra, con quienes me rodean. Mi hermana es ese pedacito de Venezuela que tengo aquí conmigo, y me siento muy bendecida por eso. Así, aunque esté lejos, nunca dejo de llevar a Venezuela en mi corazón

Si no estuvieras trabajando en redes sociales, ¿qué crees que estarías haciendo hoy?
Seguramente estaría en un medio de comunicación tradicional, porque comunicar siempre ha sido mi norte. Pero siempre he sido partidaria de hacer lo que me gusta, de seguir aquello que me enciende el alma, y tarde o temprano sé que habría encontrado el camino hacia el mundo digital. Porque aquí descubrí mi verdadera libertad: la de crear, conectar y expresarme sin límites.

 

Foto: Isabela Pantoja

Futuro e inspiración

¿Qué sueñas lograr con tu trabajo en los próximos años?
Sueño con convertirme en un referente de la comunidad latina en Estados Unidos, no solo desde las redes, sino desde un proyecto sólido que inspire y abra puertas a otros. Quiero construir una empresa que sea motor de crecimiento para emprendedores y un espacio donde cada historia migrante tenga un lugar para ser contada, escuchada y celebrada. Mi meta es que mi voz no sea solo mía, sino un altavoz que amplifique los sueños de muchos.

¿Qué consejo le darías a alguien que quiere empezar en este camino, pero no sabe por dónde arrancar?
Mi consejo es que empiecen sin miedo, sin esperar a que todo sea perfecto. Usen lo que tienen, desde donde están, y confíen en su autenticidad. Porque lo que realmente conecta con las personas no es la perfección, sino la verdad, la pasión y la valentía de mostrar quiénes somos en esencia. Dar el primer paso es siempre el comienzo de algo grande.

Te invitamos a seguir a Mariangeli Robinson en su Instagram, @marian_social para ponerte al día con todas sus actividades.

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