El odio sigue creciendo en Estados Unidos
Organizaciones denuncian aumento de crímenes de odio y miedo creciente entre comunidades inmigrantes y minoritarias en EE. UU
Cinco años después de la firma de la Ley de Crímenes de Odio por COVID-19, defensores de derechos civiles e investigadores aseguran que los incidentes de odio contra asiático-americanos, musulmanes, sikhs y otras comunidades minoritarias siguen siendo alarmantemente altos en Estados Unidos. Durante una conversación nacional organizada por American Community Media en alianza con Asian Americans Advancing Justice | AAJC, los participantes advirtieron que la retórica antiinmigrante, la polarización política y el miedo dentro de las comunidades inmigrantes están creando un clima cada vez más peligroso.
La legislación federal, firmada por el entonces presidente Joe Biden en mayo de 2021 durante el aumento de violencia antiasiática relacionada con la pandemia, buscaba mejorar el sistema de reportes y coordinación entre agencias. Sin embargo, los expertos aseguran que muchos incidentes siguen sin denunciarse y que numerosas comunidades todavía viven con miedo.
Los moderadores citaron datos del FBI que muestran que los crímenes de odio contra asiáticos y habitantes de las islas del Pacífico continúan siendo casi tres veces más altos que antes de la pandemia.
“Estamos viviendo un momento de crisis”
La conversación comenzó con las declaraciones de John C. Yang, presidente y director ejecutivo de Asian Americans Advancing Justice | AAJC. Yang advirtió que el lenguaje utilizado por figuras políticas nacionales está alimentando la hostilidad hacia las comunidades inmigrantes y reforzando viejos estereotipos que presentan a los asiático-americanos como “extranjeros permanentes”.
Yang hizo referencia a recientes comentarios dirigidos contra inmigrantes provenientes de China e India y sostuvo que la retórica antiinmigrante puede tener consecuencias reales en la vida diaria de las personas.
“Estamos viviendo un momento de crisis en muchos sentidos”, afirmó Yang, aunque también destacó que las comunidades ya han superado momentos similares y pueden volver a organizarse.
Además, subrayó que los crímenes de odio siguen estando severamente subreportados debido a que muchas agencias locales carecen de sistemas adecuados, incentivos o confianza con las comunidades afectadas. Yang pidió a los gobiernos estatales y locales fortalecer la infraestructura de reportes y apoyar a las organizaciones comunitarias que trabajan directamente con víctimas.
El impacto en la comunidad sikh
La siguiente en intervenir fue Mannirmal Kaur, gerente senior de políticas federales de la Sikh Coalition, quien recordó la larga historia de violencia contra la comunidad sikh en Estados Unidos. Explicó que los sikhs han enfrentado ataques motivados por odio desde hace más de un siglo, incluso antes de los atentados del 11 de septiembre de 2001.
Kaur describió cómo las comunidades sikhs fueron atacadas tras el 11 de septiembre porque turbantes y barbas fueron asociados erróneamente con terrorismo. También recordó el asesinato de Balbir Singh Sodhi en Arizona pocos días después de los ataques y señaló que la Sikh Coalition documentó más de 300 incidentes de violencia y discriminación contra sikhs en apenas el primer mes posterior al 9/11.
Según Kaur, el odio contra la comunidad sikh sigue transformándose junto con la retórica política y el extremismo en línea.
“El racismo, la xenofobia y el fanatismo han tomado un rol cada vez más visible y alarmante en la política y cultura estadounidense”, afirmó.
Kaur también destacó que muchos niños sikhs continúan sufriendo bullying y acoso religioso en las escuelas, por lo que defendió la inclusión de la historia y cultura sikh en los programas educativos.
“Reporten cada incidente”
Sameer Hossain, director ejecutivo en Washington DC del Muslim Public Affairs Council, centró su intervención en el aumento de la hostilidad contra los musulmanes en Estados Unidos y cómo los conflictos internacionales suelen desencadenar olas de odio dentro del país.
Hossain compartió historias de violencia contra comunidades musulmanas, árabes y del sur de Asia después del 11 de septiembre y durante recientes tensiones relacionadas con el conflicto entre Israel y Palestina. Explicó cómo la desinformación, el miedo y ciertos discursos políticos pueden traducirse rápidamente en amenazas y ataques contra familias inocentes.
También advirtió que muchos incidentes nunca son reportados formalmente porque las comunidades inmigrantes temen a las autoridades, a posibles consecuencias migratorias o simplemente sienten que nadie hará nada.
“Reporten cada incidente”, insistió Hossain, alentando a las víctimas a buscar apoyo en organizaciones comunitarias y autoridades locales cuando sea posible.
Según Hossain, su organización documentó recientemente un aumento de once veces en ataques contra musulmanes y mezquitas en comparación con meses anteriores.
El miedo también afecta la participación cívica
La última en participar fue Stephanie Chan, directora de datos e investigación de Stop AAPI Hate, quien presentó nuevos hallazgos sobre la persistencia del odio contra asiático-americanos y habitantes de las islas del Pacífico.
Chan explicó que Stop AAPI Hate recopila información mediante reportes comunitarios, encuestas nacionales y monitoreo de amenazas y lenguaje ofensivo en internet. A diferencia de las estadísticas del FBI, la organización también incluye casos de acoso y discriminación que no necesariamente califican como delitos.
De acuerdo con Chan, aproximadamente la mitad de los adultos asiático-americanos y de las islas del Pacífico encuestados en 2025 dijeron haber experimentado algún acto de odio relacionado con raza, etnia o nacionalidad.
Chan señaló que muchos de los incidentes recientes incluyen amenazas relacionadas con deportación y políticas migratorias.
“Hemos pasado de escuchar ataques culpando a los asiáticos por el COVID a frases como ‘Trump debería deportarte’”, explicó Chan.
Además, agregó que el miedo está llevando a muchas personas a retirarse de la vida pública y de la participación cívica. Su organización encontró una disminución en la participación comunitaria y en actividades de defensa de derechos en comparación con años anteriores, pese al aumento de preocupaciones por discriminación y hostilidad política.
Un desafío que continúa
Mientras los expertos advierten sobre el crecimiento del odio y la desinformación, las organizaciones comunitarias insisten en que la respuesta no puede ser el silencio ni el aislamiento. Para muchos líderes, el reto ahora no solo es mejorar las leyes o los sistemas de denuncia, sino también reconstruir la confianza, fortalecer las redes locales y garantizar que las comunidades inmigrantes y minoritarias no enfrenten estas situaciones solas.
En un momento de creciente tensión política y social en Estados Unidos, los participantes coincidieron en algo: proteger la dignidad y la seguridad de las personas seguirá siendo una responsabilidad colectiva.